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Certificado energético Zaragoza: feliz y eficiente Navidad

Aunque con un poco de retraso, quiero desearos a vosotros, los lectores de este blog, una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

Hemos pasado un año duro, y no me refiero únicamente a la sempiterna crisis económica que parece no tener fin, si no a las dificultades a las que la eficiencia energética ha tenido que hacer frente y que han provenido de diversos y variados sectores.


certificado energético Zaragoza





Por un lado comenzamos el año con la noticia del retraso en la entrada en vigor de la certificación energética, lo que fue recibido con resignación por el sector. La posterior entrada en vigor el 1 de junio de 2013 trajo consigo la aparición de los denominados "certificados energéticos basura", que ofrecidos a precios de saldo solo consiguen una muy baja calificación energética (normalmente la peor, es decir, la G), inferior siempre a la que le correspondería a ese inmueble. Las energías renovables siguen con su particular travesía del desierto: otro año más de parón (sigue sin poderse conectar ninguna instalación nueva), de nuevos recortes en las primas (ni se sabe cuantos llevamos ya) y donde se ha conseguido prácticamente reducir el autoconsumo energético a una utopía. Si las energías limpias siguen en caída libre, la tan esperada reforma energética del Gobierno ha sido lo de siempre: un cúmulo de acciones aisladas sin ninguna coherencia que ha conseguido poner en pié de guerra a todo el mundo. Para terminar el año, no sabemos aún a que precio pagaremos la electricidad a partir del 1 de enero de 2014, tras la decisión del Ejecutivo de anular la última subasta CESUR del año al verse indicios de fraude.

Como veis, son muchos los motivos de queja y pocas las alegrías en un sector que todavía sigue considerándose clave para que España pueda salir de la crisis.

Confío en que lo peor ya ha pasado y que lo que vendrá solo será positivo. Mientras espero que ésto ocurra os deseo a vosotros y a vuestros seres queridos una muy feliz Navidad.

Certificado energético Zaragoza: feliz y eficiente Navidad

Aunque con un poco de retraso, quiero desearos a vosotros, los lectores de este blog, una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

Hemos pasado un año duro, y no me refiero únicamente a la sempiterna crisis económica que parece no tener fin, si no a las dificultades a las que la eficiencia energética ha tenido que hacer frente y que han provenido de diversos y variados sectores.


certificado energético Zaragoza


Certificación energética de hoteles

Ahora que ya hemos terminado casi todos nuestras vacaciones estivales y nos hemos reincorporado a la rutina diaria, vuelvo a retomar el blog, que dicho sea de paso, lo tenía un poco abandonado los últimos meses.

En esta ocasión me voy a hacer eco de una noticia que afecta a la certificación energética de hoteles. En otras ocasiones hemos tratado el asunto de la obligación o no de certificar los hoteles y otros inmuebles visitados por el público, pero en este caso os voy a hablar de una aplicación de la certificación energética diferente de la del uso meramente informativo y comparativo entre inmuebles.
 

El gobierno aprobó el pasado agosto el Plan de Impulso al Medio Ambiente en el sector hotelero, denominado PIMA SOL, con el objetivo de reducir el consumo energético y las emisiones de CO2 y de gases y partículas contaminantes en el sector hotelero, consciente de su importancia estratégica de este sector en la economía nacional. Se trata de una magnífica oportunidad para los establecimientos hoteleros de reducir su consumo energético y, por consiguiente, de reducir sus costes de operación y de mejorar su cuenta de resultados, pues las obras de rehabilitación energética y de mejora de la eficiencia energética que se lleven a cabo pueden beneficiarse de ayudas directas concedidas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente junto con financiación por parte del Banco Europeo de Inversiones.

El criterio elegido para la valoración de las solicitudes es una comparativa entre el certificado energético de antes y el de después de la obras de mejora, siendo necesario una mejora mínima de dos posiciones tras las obras y la obtención, como mínimo, de la calificación energética B.

Se trata, como veis, de un uso de la certificación energética muy diferente del habitual, pero igualmente eficaz, puesto que se estima que ayudará a los alojamientos hoteleros que se sumen al plan a conseguir un ahorro de energía de entre un 40% y un 70% de su consumo.

Certificación energética de hoteles

Ahora que ya hemos terminado casi todos nuestras vacaciones estivales y nos hemos reincorporado a la rutina diaria, vuelvo a retomar el blog, que dicho sea de paso, lo tenía un poco abandonado los últimos meses.

En esta ocasión me voy a hacer eco de una noticia que afecta a la certificación energética de hoteles. En otras ocasiones hemos tratado el asunto de la obligación o no de certificar los hoteles y otros inmuebles visitados por el público, pero en este caso os voy a hablar de una aplicación de la certificación energética diferente de la del uso meramente informativo y comparativo entre inmuebles.
 

¿Qué información del certificado energético debemos incluir en los anuncios?

Esta es la pregunta que más veces me hacen tanto los particulares como los agentes inmobiliarios sobre la certificación energética. La falta de información desde la administración ha provocado que cada uno interprete subjetivamente la norma y veamos casos que abarcan desde el incumplimiento por defecto, hasta el incumplimiento por exceso.

El Ministerio de Industria ha dado respuesta a ésta y otras cuestiones en un documento aclaratorio publicado recientemente. En él se diferencia entre etiqueta de eficiencia energética y escala de eficiencia energética, debiendo utilizarse de modo general ésta última (salvo que se desee hacer uso de la etiqueta) en la publicidad y promoción de un inmueble salvo en aquellos casos donde se ofrezca una información realmente exhaustiva, como por ejemplo, un dossier sobre una nueva promoción inmobiliaria. 
 


Etiqueta de eficiencia energética
Etiqueta de eficiencia energética

Escala de eficiencia energética
Escala de eficiencia energética


A modo de resumen, tenemos que incluir información del certificado energético siempre que se esté informando sobre las características de un inmueble que se encuentre a la venta o en alquiler. Si, por ejemplo, se coloca un cartel en un portal donde se anuncia que hay un piso a la venta o en alquiler y se detallan sus peculiaridades (superficies, calidades, reformas recientes, etc), en este caso se debe incluir la escala de eficiencia energética. Por contra, si en ese cartel no se ofreciese información del inmueble y solo pareciese un teléfono de contacto, no sería necesario incluir ninguna información sobre la calificación energética.

Para simplificar, os enumero los tipos de formatos publicitarios más utilizados en el sector inmobiliario y la información mínima sobre el certificado energético a incluir:

  • Folletos publicitarios empleados en mailings (buzoneos): incluir la escala de eficiencia energética.
  • Anuncios o publicidad en Internet, portales inmobiliarios u otros medios digitales: incluir la escala de eficiencia energética (salvo que se prefiera incluir la etiqueta de eficiencie energética).
  • Anuncios en vallas publicitarias: incluir la escala de eficiencia energética.
  • Dossier informativo sobre un inmueble o una promoción inmobiliaria: incluir la etiqueta de eficiencia energética.
  • Cartel en portal del inmueble anunciando una venta o alquiler (sin más información): no es necesario incluir información sobre la calificación energética del inmueble.
  • Cartel en portal del inmueble anunciando una venta o alquiler (con información del inmueble): incluir la escala de eficiencia energética.
  • Anuncios por palabras en prensa: incluir como texto la calificación energética obtenida.
  • Anuncios gráficos en prensa: incluir la escala de eficiencia energética.
  • Publicidad en radio o televisión: incluir la escala de eficiencia energética.
  • Revistas de agencias inmobiliarias: incluir la escala de eficiencia energética.
  • Carteles publicitarios en los escaparates de las agencias inmobiliarias: incluir la escala de eficiencia energética.
Espero que haya sido de vuestro interés, y os ayude a evitar las tan temidas sanciones.

¿Qué información del certificado energético debemos incluir en los anuncios?

Esta es la pregunta que más veces me hacen tanto los particulares como los agentes inmobiliarios sobre la certificación energética. La falta de información desde la administración ha provocado que cada uno interprete subjetivamente la norma y veamos casos que abarcan desde el incumplimiento por defecto, hasta el incumplimiento por exceso.

El Ministerio de Industria ha dado respuesta a ésta y otras cuestiones en un documento aclaratorio publicado recientemente. En él se diferencia entre etiqueta de eficiencia energética y escala de eficiencia energética, debiendo utilizarse de modo general ésta última (salvo que se desee hacer uso de la etiqueta) en la publicidad y promoción de un inmueble salvo en aquellos casos donde se ofrezca una información realmente exhaustiva, como por ejemplo, un dossier sobre una nueva promoción inmobiliaria. 
 

Certificación energética: ¿Qué puede hacer el consumidor para evitar fraudes?

En las últimas semanas se han oído voces que alertaban sobre posibles abusos que se estaban cometiendo por parte de supuestos certificadores energéticos. Una de las más críticas ha sido la Unión de Consumidores de Aragón, quien, aparte de criticar la falta de orden en la entrada en vigor de la norma, se centraba en la desprotección que supone para el consumidor el desconocimiento de que titulados pueden realizar la certificación energética.
 
En mi opinión, éste es el punto donde más irregularidades se pueden cometer sobre todo en estos estadios iniciales, y particularmente en aquellas comunidades donde el registro de certificados energéticos no está todavía funcionando.
 
Regularmente nos llegan noticias de detenciones de falsos profesionales que, sin ningún tipo de titulación ni experiencia, ejercen una profesión para la que no están cualificados. Los casos más comunes se suelen relacionar con la práctica de la medicina, llegando a poner en grave riesgo la salud de los pacientes.


 
Tanto en el caso de la medicina como en el de la arquitectura y de la ingeniería (las titulaciones a día de hoy que permiten la firma de la certificación energética) no es difícil para el consumidor evitar los fraudes: solo debe exigir la colegiación del profesional. Hay que recordar que el ejercicio libre de estas profesiones solo puede realizarse si el titulado se encuentra colegiado. Desde Certificanet (una plataforma diferente de certificación energética donde el servicio es directamente ofrecido por empresas especializadas en ahorro de energía y en eficiencia energética que cubren todo el territorio nacional) nos recuerdan que el artículo 3.2. de la Ley de Colegios Profesionales hasta el 2009 establecía que “Es requisito indispensable para el ejercicio de las profesiones colegiadas hallarse incorporado al Colegio correspondiente”. La Ley 25/2009 lo modificó incluyendo  la siguiente redacción al mencionado artículo: “Será requisito indispensable para el ejercicio de las profesiones hallarse incorporado al Colegio Profesional correspondiente cuando así lo establezca una ley estatal”.
 
Si quiere evitarse sorpresas, pregúntele al técnico que haya escogido para realizarle la certificación energética de su inmueble en qué colegio esta inscrito y cual es su número de colegiado. Y si las respuestas no le satisfacen, póngase en contacto con el colegio en cuestión, quienes gustosamente acreditarán, o no, la pertenencia de ese profesional a dicho colegio.
 
Y sobre todo desconfíe si el técnico le cita la Ley Ómnibus o una supuesta Ley de Servicios Profesionales donde ya no se exige la colegiación obligatoria. Dicha ley, que aún no ha sido aprobada, será la que completará el marco normativo anterior y determinará para qué trabajos es necesaria la colegiación. En tanto en cuanto no esté aprobada debemos quedarnos con la redacción anterior y por lo tanto, con la obligatoriedad de colegiación.
 
No se la juegue y exija la colegiación del profesional.

Certificación energética: ¿Qué puede hacer el consumidor para evitar fraudes?

En las últimas semanas se han oído voces que alertaban sobre posibles abusos que se estaban cometiendo por parte de supuestos certificadores energéticos. Una de las más críticas ha sido la Unión de Consumidores de Aragón, quien, aparte de criticar la falta de orden en la entrada en vigor de la norma, se centraba en la desprotección que supone para el consumidor el desconocimiento de que titulados pueden realizar la certificación energética.
 
En mi opinión, éste es el punto donde más irregularidades se pueden cometer sobre todo en estos estadios iniciales, y particularmente en aquellas comunidades donde el registro de certificados energéticos no está todavía funcionando.
 
Regularmente nos llegan noticias de detenciones de falsos profesionales que, sin ningún tipo de titulación ni experiencia, ejercen una profesión para la que no están cualificados. Los casos más comunes se suelen relacionar con la práctica de la medicina, llegando a poner en grave riesgo la salud de los pacientes.

Certificado energético: IDAE recomienda contratar a profesionales con experiencia

Hemos pasado tantos meses discutiendo sobre quienes debían ser los profesionales competentes para la realización de certificados energéticos  (véase mi artículo sobre el tema) que hemos llegado a obviar los más evidente: que por mucha titulación habilitante que un técnico posea, si carece de la experiencia o formación básica, sus servicios serán mediocres.
 
 Esta parece ser la opinión del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) dependiente del Ministerio de Industria, quien en la documentación adjunta del curso "Certificación de eficiencia energética para los edificios existentes: curso para agentes inmobiliarios", disponible en el portal http://www.aprendecomoahorrarenergia.es , en la página 21 del documento recomienda a los agentes inmobiliarios que se informen sobre los conocimientos y la experiencia profesional de un técnico antes de recomendarlos a sus clientes.



Reproduzco a continuación el texto integro por su importancia: "Ha de tenerse en cuenta que aunque un técnico tenga la capacidad legal de suscribir un certificado de eficiencia energética, no tiene por qué tener los conocimientos específicos sobre certificación y/o las herramientas que para ello se utilizan. Si desea aconsejar a un propietario sobre la elección de uno u otro técnico, infórmese sobre sus conocimientos y experiencia en esta materia."

La recomendación del IDAE, aunque parezca de Perogrullo, refleja una realidad que muchos parecen no querer aceptar: no son muchos los profesionales con conocimientos en ahorro y eficiencia energética, y muchos menos los que poseen experiencia profesional demostrable. Principalmente porque se trata de un sector todavía poco desarrollado en España, a pesar de que sus expectativas de creación de empleo sean muy halagüeñas.

Cuando oigo hablar a algunos profesionales, me da la sensación que reducen los conocimientos técnicos necesarios para la realización de un certificado energético al manejo de alguno de los programas informáticos que el Ministerio de Industria ha puesto a disposición del colectivo. Nada más lejos de la realidad: el manejo del programa es lo menos importante (son bastante sencillos en realidad), lo fundamental es la toma de datos y el análisis posterior de los mismos, y en esto, como en todo, la experiencia es un grado.

Cuando algún compañero me ha preguntado acerca de la necesidad de realizar alguno de los múltiples cursos que han proliferado sobre el manejo de esos programas informáticos, siempre le he preguntado antes sobre sus conocimientos en ahorro de energía y eficiencia energética. No creo que aprender el manejo de un fonendoscopio habilite a nadie para ejercer la medicina...
 
El consumidor debe de ser consciente de esta realidad y escoger a la empresa o al profesional que le vaya a realizar la certificación energética de su inmueble entre aquellos que tengan una sólida y dilatada trayectoria profesional ligada al ahorro de energía y a la eficiencia energética. Solo así se evitará las sorpresas y los sinsabores que siempre producen las malas decisiones. Al fin y al cabo, casi todos hemos tenido que sufrir alguna vez la chapuza realizada en nuestro hogar por un profesional poco competente...
 
Y el técnico, profesional al servicio de la sociedad, debe ser responsable y crítico consigo mismo: "zapatero a tus zapatos", reza el refrán castellano. Y si queremos reparar zapatos, formémonos antes y que nuestro cliente no sea el perjudicado por nuestras carencias.

Por cierto, recomiendo a todos los agentes inmobiliarios que se inscriban en la web de la plataforma "Aprende a ahorrar energía" y que dediquen media hora a la realización de este curso específicamente diseñado para ellos. Vale la pena.

Certificado energético: IDAE recomienda contratar a profesionales con experiencia

Hemos pasado tantos meses discutiendo sobre quienes debían ser los profesionales competentes para la realización de certificados energéticos  (véase mi artículo sobre el tema) que hemos llegado a obviar los más evidente: que por mucha titulación habilitante que un técnico posea, si carece de la experiencia o formación básica, sus servicios serán mediocres.
 
 Esta parece ser la opinión del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) dependiente del Ministerio de Industria, quien en la documentación adjunta del curso "Certificación de eficiencia energética para los edificios existentes: curso para agentes inmobiliarios", disponible en el portal http://www.aprendecomoahorrarenergia.es , en la página 21 del documento recomienda a los agentes inmobiliarios que se informen sobre los conocimientos y la experiencia profesional de un técnico antes de recomendarlos a sus clientes.

Certificado energético: como hacerlo atractivo al ciudadano

Tras este paréntesis de más de dos semanas sin aportar ningún artículo, he decidido retomar el trabajo vinculándolo a mi último post, que se centraba en los puntos menos notables del certificado energético.

Como hemos comentado muchos profesionales en otros foros, una de las mejores maneras de fomentar el ahorro de energía y la eficiencia energética es monetarizarla, es decir, presentársela al gran público como el ahorro económico contante y sonante que cada mes se podría conseguir. Y si esto lo ligáramos a una atractiva política estatal de apoyo a la rehabilitación (quizás ya no mediante subvenciones pero sí por lo menos de créditos blandos), quizás España abandonase los primeros puestos de la lista de los países más energéticamente dependientes del exterior.
 

Da la casualidad que la pasada semana un colaborador me remitió una certificación energética realizada en el Reino Unido, y, cual fue mi sorpresa,: además de presentarse en un formato gráfico más atractivo, justamente se basaba en los dos aspectos anteriormente comentados: monetarización del ahorro de energía y ayudas estatales en forma de crédito.

Os dejo aquí los archivos de imagen que representan cada una de las 5 páginas del certificado energético británico:







Lo primero que llama la atención cuando lo comparamos con nuestra certificación energética es la casi total ausencia de referencias a emisiones de CO2 o unidades de energía. Desde la primera página la unidad principal es la libra, y no me refiero a la unidad de peso anglosajona. 

Nada más comenzar se informa del coste energético del inmueble durante los próximos 3 años, y del ahorro potencial que se puede lograr en ese mismo periodo, todo ello muy bien desglosado en iluminación, calefacción y agua caliente sanitaria. Pronto se da uno cuenta que el propósito del documento no es la calificación en si misma (y sin embargo califica) sino el aspecto comparativo con otros  inmuebles y los ahorros que se conseguirían con inversiones en rehabilitación energética. Acaba la primera página con el resumen de medidas estrella que más ahorro conseguirían (aislamiento de muros, suelo y mejora de la impermeabilidad frente a corrientes de aire).

Un aspecto muy importante, en mi opinión, lo encontramos en la segunda página: un listado de los elementos constitutivos del inmueble y su calificación en función del grado de ahorro de energía que proporcionan. Yo en particular, echo de menos algo similar en nuestra certificación.

Y casi a continuación llega el asunto de las ayudas para la rehabilitación, en este caso de una manera bastante ingeniosa: el estado financia mediante un crédito las obras de mejora, y el propietario del inmueble las paga a partir de los ahorros a través del recibo de la electricidad. Algo interesante (e incluso extraño): si el propietario se muda a otra vivienda, el nuevo titular del recibo eléctrico de esa vivienda continuará pagando las cuotas. Y por supuesto, números de teléfono y direcciones web que informan sobre ahorro de energía.

Luego se sigue con la recomendaciones de mejora, siempre referenciadas a la cifra de ahorro económico anual que consiguen. Eso sí, solo las más sencillas: la biomasa, las bombas de calor geotérmicas o de aerotérmia, y la cogeneración solo se nombran como alternativas, sin detenerse en ellas pues, como todos sabemos, no son las medidas más simples de implementar.

Y sigue hasta el final ofreciendo un paquete de medidas de ahorro básicas, los datos del certificador e información general sobre el consumo energético en los hogares británicos.

En resumen, si comparamos ambos modelos de certificación, nuestro modelo es un documento excesivamente academicista, que solo puede ser interpretado por un público con conocimientos técnicos, y poco intuitivo. Por contra, la certificación británica apunta directamente al bolsillo, que como coincidiremos casi todos, es donde se guarda la llave que abre la puerta del ahorro de energía. 

Menos CO2 y más libras (euros, perdón)...


Certificado energético: como hacerlo atractivo al ciudadano

Tras este paréntesis de más de dos semanas sin aportar ningún artículo, he decidido retomar el trabajo vinculándolo a mi último post, que se centraba en los puntos menos notables del certificado energético.

Como hemos comentado muchos profesionales en otros foros, una de las mejores maneras de fomentar el ahorro de energía y la eficiencia energética es monetarizarla, es decir, presentársela al gran público como el ahorro económico contante y sonante que cada mes se podría conseguir. Y si esto lo ligáramos a una atractiva política estatal de apoyo a la rehabilitación (quizás ya no mediante subvenciones pero sí por lo menos de créditos blandos), quizás España abandonase los primeros puestos de la lista de los países más energéticamente dependientes del exterior.
 

¿Quien puede hacer la certificación energética de mi vivienda?

En otros posts os he comentado que el Real Decreto 47/2007 regula a día de hoy todos los aspectos de la certificación energética. En el se define que el certificado de eficiencia energétia de proyecto debe ser emitido por el proyectista del edificio o del proyecto parcial de instalaciones térmicas, y el certificado de eficiencia energética de edificio terminado debe ser emitido por la dirección facultativa de la obra.
 
Sin entrar en detallados análisis de la legislación española sobre edificación e instalaciones térmicas se puede afirmar, que el certificado de eficiencia energética puede ser emitido por arquitectos e ingenieros industriales, o por arquitéctos técnicos e ingenieros técnicos industriales (pido perdón por adelantado a las otras titulaciones, especialmente las de la ingeniería que haya podido omitir; la llegada de Bolonia a la universidad española ha traido consigo la aparición de numerosas titulaciones nuevas de las que no conozco en detalle sus competencias).



En breve, cuando entre en vigor el nuevo Real Decreto de certificación energética, se van a mantener las mismas titulaciones para poder suscribir certificaciones energéticas. Aunque exista debate entre los profesionales del sector sobre que titulación debe exigirse para poder realizar la certificación energética de edificios existentes, estoy absolutamente convencido que todas las que he nombrado (y las que haya podido dejarme) capacitan perfectamente al titular para realizar este servicio.
 
Entonces, ¿con quién contacto para certificar mi inmueble? Aparte de los tradicionales despachos de arquitectura y oficinas técnicas de ingeniería, han surgido en los últimos años numerosas empresas especializadas en el ahorro de energía, la eficiencia energética y los servicios energéticos. Su labor se centra en la reducción del consumo de energía de sus clientes y de los costos asociados, así como en la gestión de las obras de mejora de la eficiencia energética de las instalaciones. Todas ellas cuentan con excelentes profesionales que podrán certificar nuestro inmueble correctamente. Sin ánimo publicitario os dejo la dirección de un par de ellas Geyca Energía y Certificación energética Zaragoza.
 
En mi opinión, lo que tiene que valorar el propietario de un inmueble, además del precio, es la velocidad del servicio. Recordad que hasta que no dispongais del certificado no podéis ni siquiera promocionar vuestro inmueble, por lo que considero la rápidez de actuación del profesional como el primer aspecto a valorar. Preguntemos siempre cuanto vale, pero no nos olvidemos de preguntar cuando me lo entrega.
 
El mercado inmobiliario sobrevive sobre todo gracias al alquiler (las ventas representan solo entre un 20 y 30% de las operaciones, siendo el resto alquileres) y éste es un mercado muy dinámico donde los inmuebles con precios ajustados a la realidad se arriendan en ocasiones en pocos días. La clave para conseguirlo será disponer rápidamente de la certificación energética.

¿Quien puede hacer la certificación energética de mi vivienda?

En otros posts os he comentado que el Real Decreto 47/2007 regula a día de hoy todos los aspectos de la certificación energética. En el se define que el certificado de eficiencia energétia de proyecto debe ser emitido por el proyectista del edificio o del proyecto parcial de instalaciones térmicas, y el certificado de eficiencia energética de edificio terminado debe ser emitido por la dirección facultativa de la obra.
 
Sin entrar en detallados análisis de la legislación española sobre edificación e instalaciones térmicas se puede afirmar, que el certificado de eficiencia energética puede ser emitido por arquitectos e ingenieros industriales, o por arquitéctos técnicos e ingenieros técnicos industriales (pido perdón por adelantado a las otras titulaciones, especialmente las de la ingeniería que haya podido omitir; la llegada de Bolonia a la universidad española ha traido consigo la aparición de numerosas titulaciones nuevas de las que no conozco en detalle sus competencias).

¿Cuál es la finalidad de la certificación energética?

En mi último artículo he descrito brevemente en que consiste la certificación energética. Pero, ¿para qué nos sirve el certificado energético de nuestro inmueble?
 
En primer lugar, como ya comenté, sirve para que el comprador o arrendatario pueda comparar nuestro inmueble con otros, y pueda elegir aquel que energéticamente le es más favorable, es decir, aquel que consuma menos energía y, consecuentemente, le vaya a representar un menor costo económico.
 
Esta filosofía de actuación es favorable a los planes nacionales de reducción del consumo energético, que ayudan a reducir los niveles de emisiones de CO(gas causante en mayor medida del calentamiento global y del cambio climático) y a disminuir a dependencia energética nacional del exterior (una de las mayores de la Unión Europea) evitando la constante salida de divisas al exterior.


 
El razonamiento anterior es formalmente correcto, pero al llevarlo a la práctica nos encontramos que la vida útil de un inmueble es muy larga (más de 100 años en ocasiones), y que la arquitectura y los métodos y materiales constructivos han ido variando y mejorando sustancialmente con el paso del tiempo, especialmente en los aspectos energéticos. Es decir, se puede afirmar, que, en general, los inmuebles más antiguos necesitan más energía que los modernos para mantener las mismas condiciones de confort térmico (por lo menos desde que las técnicas constructivas tradicionales en cada zona fueron sustituidas por otras más estandarizadas).
 
En estas condiciones se puede deducir que el parque de inmuebles más antiguos no puede competir desde el punto de vista energético con los más modernos, por lo que se quedarían fuera de la elección de los compradores o arrendatarios. Es entonces cuando, para evitar esta situación, surge la verdadera finalidad de la certificación energética, que no es otra que favorecer las inversiones en ahorro y eficiencia energética en el sector inmobiliario mediante la denominada rehabilitación energética, que consiste en realizar mejoras en un inmueble antiguo que reduzcan su demanda energética y la igualen a la de los más modernos.
 
De nada servirá que el proceso que se pudo en marcha en 2007 con el Real Decreto 47/2007 (certificación energética de nuevos edificios) y que va a continuar con el futuro Real Decreto de certificación energética de edificios existentes se quede solo en la emisión de certificados y no se traduzca en reducciones del consumo de energía nacional mediante inversiones en rehabilitación energética. El certificado  energético no es más que un papel que no produce ningún ahorro ni mejora la eficiencia energética.
 
En la situación económica actual de nuestro país creo que necesitamos más que nunca unas Administraciones Públicas que definan y articulen planes y medidas eficaces y efectivas que favorezcan las inversiones en rehabilatación energética. Con ellas se reactivaría la economía nacional (a día de hoy todavía muy dependiente del ladrillo) y daría una salida laboral a muchos de los millones de desempleados provenientes del sector de la construcción tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.
 
Esto sí que sería matar dos pájaros de un tiro: ahorro de energía y creación de empleo. O lo que es lo mismo: menos dependencia energética, menos salida de divisas, menos COemitido, menos desempleo, más cuidado del medio ambiente, más recuperación económica, más crecimiento, etc, etc, etc.
 
Ahora solo falta que el cazador (las Administraciones Públicas) esté atento y tenga lista la escopeta. Tampoco es pedir tanto...
 
 

¿Cuál es la finalidad de la certificación energética?

En mi último artículo he descrito brevemente en que consiste la certificación energética. Pero, ¿para qué nos sirve el certificado energético de nuestro inmueble?
 
En primer lugar, como ya comenté, sirve para que el comprador o arrendatario pueda comparar nuestro inmueble con otros, y pueda elegir aquel que energéticamente le es más favorable, es decir, aquel que consuma menos energía y, consecuentemente, le vaya a representar un menor costo económico.
 
Esta filosofía de actuación es favorable a los planes nacionales de reducción del consumo energético, que ayudan a reducir los niveles de emisiones de CO(gas causante en mayor medida del calentamiento global y del cambio climático) y a disminuir a dependencia energética nacional del exterior (una de las mayores de la Unión Europea) evitando la constante salida de divisas al exterior.

¿Qué es la certificación energética?

Como os prometí en mi post de bienvenida, ahora voya explicaros de manera sencilla y tratande de evitar los tecnicismos en que consiste la certificación energética.

Lo primero que quiero deciros, es que aunque nos lo quieran vender como algo nuevo, la certificación energética lleva ya cinco años entre nosotros, aunque para la gran mayoría sea una gran desconocida.

El Real Decreto 47/2007 establecía, a grandes rasgos, que todo edifico de nueva construcción debería contar, no con una, sino con dos certificaciones energéticas: la de fase de diseño del edificio y la del edificio finalmente construido. Esto se debe porque, en ocasiones, hay diferencias entre lo que se proyecta y lo que finalmente de construye, y estas diferencias pueden hacer varias el resultado de la certificación energética inicial. Los interesados pueden ampliar la información en la web del Ministerio de Industria.

Pero contrémonos: ¿Que es la certificación energética? Se trata simplemente de un procedimiento que permite estimar el consumo energético de los inmuebles para posteriomente poder realizar comparativas entre ellos y conocer que inmueble es más eficiente, es decir, cual consume menos energía para mantener as mismas condiciones de confort térmico.



Bueno, en realidad no se estima el consumo de energía sino las emisiones de CO2 asociadas al consumo de energía, aunque este hecho no es muy importante salvo que dipongamos en nuestro inmueble de sistemas de energías renovables, como por ejemplo, una caldera de biomasa.

El resultado de la certificación energética es una calificación energética del inmueble: se le asigna una letra entre la A y la G, siendo los más eficientes (los que menos consumen) los calificados como A y los menos eficientes los calificados como G. Básicamente es el mismo sistema que llevamos años utilizando con los electrodomésticos y que nos informa del consumo de energís del aparato y de su mayor o menos eficiencia energética.



Para términar, el tecnico certificador emitirá un documento formado por él donde de manera gráfica, como se puede apreciar en la imagen anterior, se informará de los resultados de la certificación.

¿Y ésto para que nos ha servido hasta ahora? Pues quizá para poco, pues la Administración nunca ha realizado una verdadera campaña de información a la ciudadanía, explicando claramente las cosas: la certificación energética nos permite comparar energéticamente dos o varios edificios, y de este modo conocer si el piso o el unifamiliar que vamos a comprar es más o menos eficiente que el resto de inmuebles del mercado, y en consecuencia,saber si pagaremos más o menos dinero por mantener un determinado grado de confort térmico en nuestra futura vivienda.

¿Y porque últimamente está cobrando tanta relevancia la certificación energética? Porque a partir de muy pronto va a ser obligatoria no solo para los edificos de nueva construcción sino también para los inmuebles antiguos cuando estos se pongan a la venta o en alquiler. Podeis consultar aquí un resumen de la certificación energética de edificios existentes.

Con esto se termina la transposición a la legislación española de dos directivas europeas de obligado cumplimiento, una de ellas con 3 años de retraso sobre la fecha límite. Nunca es tarde si la dicha es buena...


¿Qué es la certificación energética?

Como os prometí en mi post de bienvenida, ahora voya explicaros de manera sencilla y tratande de evitar los tecnicismos en que consiste la certificación energética.

Lo primero que quiero deciros, es que aunque nos lo quieran vender como algo nuevo, la certificación energética lleva ya cinco años entre nosotros, aunque para la gran mayoría sea una gran desconocida.

El Real Decreto 47/2007 establecía, a grandes rasgos, que todo edifico de nueva construcción debería contar, no con una, sino con dos certificaciones energéticas: la de fase de diseño del edificio y la del edificio finalmente construido. Esto se debe porque, en ocasiones, hay diferencias entre lo que se proyecta y lo que finalmente de construye, y estas diferencias pueden hacer varias el resultado de la certificación energética inicial. Los interesados pueden ampliar la información en la web del Ministerio de Industria.

Pero contrémonos: ¿Que es la certificación energética? Se trata simplemente de un procedimiento que permite estimar el consumo energético de los inmuebles para posteriomente poder realizar comparativas entre ellos y conocer que inmueble es más eficiente, es decir, cual consume menos energía para mantener as mismas condiciones de confort térmico.

Bienvenidos a Certificación energética: el blog informativo sobre la certificación energética

Si estás leyendo estas líneas lo primero que quiero hacer es agradecerte el tiempo que estas dedicando y decirte que a partir de ahora espero estar a la altura ofreciendote toda la información que necesites sobre certificación energética.

Soy un ingeniero que llevo la práctica totalidad de mi carrera centrada en la energía, y me ha apasionado desde siempre el ahorro de energía y la eficiencia energética.

Creo que la certificación energética va a ayudar a despertar conciencias entre los ciudadanos y hacer que estos comiencen a preocuparse por la cantidad de energía que consumen, su valor económico, el impacto medioambiental que producimos cuando consumimos energía, y en consecuencia por el ahorro de energía y la eficiencia energética en el sector residencial.
 


Estamos viviendo tiempos difíciles, donde el desplome del sector de la construcción y la grave crisis financiera que sufrimos, entre otras causas, han creado unos niveles de desempleo como nunca se habían visto en España. La certificación energética puede ayudarnos a salir de esta situación, por ejemplo, fomentando las inversiones en rehabilitación energética de inmuebles, es decir, haciendo que nuestros edificios consuman menos energía, lo que producirá que seamos menos dependientes energéticamente del exterior (evitando la salida de divisas del país) y ofrezcamos una salida laboral a los millones de desempleados que existen a día de hoy provenientes del sector de la construcción.

Francamente, estoy ansioso por ver los efectos positivos que esta nueva normativa va a producir en nuestra sociedad. Somos un país donde casi el 40% de la energía primaria es consumida en el sector residencial, por lo que cualquier medida que favorezca el ahorro de energía y la eficiencia energética a este nivel va a tener un fuerte impacto en nuestro sector energético.

En mi siguiente post os contaré en que consiste la normativa a a todos aquellos que no la conozcáis. Para los que no podáis esperar, aquí tenéis una buena explicación de la certificación energética.

Gracias a todos!!!

Bienvenidos a Certificación energética: el blog informativo sobre la certificación energética

Si estás leyendo estas líneas lo primero que quiero hacer es agradecerte el tiempo que estas dedicando y decirte que a partir de ahora espero estar a la altura ofreciendote toda la información que necesites sobre certificación energética.

Soy un ingeniero que llevo la práctica totalidad de mi carrera centrada en la energía, y me ha apasionado desde siempre el ahorro de energía y la eficiencia energética.

Creo que la certificación energética va a ayudar a despertar conciencias entre los ciudadanos y hacer que estos comiencen a preocuparse por la cantidad de energía que consumen, su valor económico, el impacto medioambiental que producimos cuando consumimos energía, y en consecuencia por el ahorro de energía y la eficiencia energética en el sector residencial.